Mitos griegos: Hesíodo y la cosmogonía
De Alejandro Fernández Villanueva
Hesíodo
es una figura de leyenda griega, pero aún así en su obra encontramos ideas que
desarrolladas nos ofrecen una visión profunda de nuestro pensamiento e historia.
Hesíodo fue un poeta que vivió entre la segunda mitad del siglo VIII a.C. y
primera del siglo VII a.C. y fue conocido sobre todo por las obras: “Trabajos
y días” y la “Teogonía”. En su obra se constatan diferentes ideas o
conceptos que van a ser un eje vertebrador para la conciencia de las polis
griegas, que se desarrollarán a posteriori. Explicando el mito y la cosmogonía
de Hesíodo en su conocimiento de los orígenes del cosmos encontraremos ciertos
conceptos relevantes para nuestra comprensión.
Todo
comienza en el Caos. Un concepto que en griego, el caos o khaos, es un
agujero que simboliza la apertura de la boca de donde sólo existe lo irregular
y lo deforme, donde nada es, ni nada ha sido. Todo esto se mantiene, hasta que
Zeus obteniendo la victoria sobre los Titanes, organiza y sitúa el tiempo
mítico en un universo real. Aparece así el Zelo, concepto que
aborda la voluntad y Niké, o el establecimiento de la Victoria,
como ideal de los dioses una vez han apartado a los titanes.
Pero
no sólo centra su atención en la cosmogonía, sino en un origen del propio ser
humano, la Poiesis. Una explicación que se desarrolla de manera
temporal y donde vemos una clara degradación comparable al material con el que
son representados cada uno de los linajes.
Así,
en sus “Trabajos y días” Hesíodo empieza a dar un relato. Existe un
linaje común entre dioses y hombres, un origen que evoca a un tiempo anterior a
Zeus, un tiempo en el que Cronos reinaba junto al Caos. Los hombres deben su
origen a los dioses, es decir, a los llamados “Inmortales”, o los “que
habitan en moradas Olímpicas”. Así se crea la primera estirpe, la mejor de
todas, la conocida como la estirpe de oro. Una estirpe que goza de casi los
mismos privilegios de una deidad, viviendo en tranquilidad y paz, ajenos a la
enfermedad y al trabajo. Son además libres de la vejez y del dolor y su muerte
llega en un sueño dulce y profundo. Además, producían un campo fértil con
abundantes y excelentes frutos. La
estirpe de oro vivirá durante el reinado de Crono, en un momento de caos, con una
ausencia de leyes y normas, de trabajos y señores. Así, unidos a estos seres de
oro compartían la paz y la prosperidad en todas las tierras conocidas. Esta
edad también puede estar hilada al mito de Prometeo antes de que Pandora
abriera la tinaja expandiendo todos los males del mundo.
No
se conoce el porqué exacto del fin de esta estripe, pues Zeus decidió acabar
con ella, sepultando sus cuerpos bajo tierra. Así los miembros de esta estirpe,
tras su desaparición, serán convertidos por Zeus en divinidades benignas y
terrenales, conocidos como daimones.
Los
daimones serán los futuros guías de la siguiente estirpe, los hombres de
hierro, la que será la última de las estirpes:
Aquellos
son voluntad de Zeus démones benignos, terrenales… protectores de los mortales
que vigilan las sentencias y malas acciones yendo y viniendo envueltos en
niebla, por todos los rincones de la tierra y dispensadores de riqueza; pues
también obtuvieron esta prerrogativa real. (Trabajos y días)
La
segunda serán los hombres de plata, inferiores en aspecto y en inteligencia los
de oro, también creados por los dioses “que habitan en las mansiones
olímpicas”. Son hombres que pasan una larga niñez que les hace permanecer
nada menos que cien años junto a la madre, cobijados en el hogar. Una vez
llegan a mortales y se hacen adultos, mueren como consecuencia de la ignorancia
y como víctimas de sufrimientos. Vemos un linaje de hombres débiles y
desgraciados que, debido a su ignorancia producida por esta niñez prolongada,
no pueden alcanzar los conocimientos necesarios para llevar una madurez adulta
y sobrevivir. Además, Hesíodo señala que a parte de ignorantes, son agresivos e
incapaces. Por soberbia y desconocimiento no siguen los rituales tradicionales
a los dioses, motivo por el cual acabarán siendo destruidos por Zeus, de nuevo,
sepultados bajo tierra, ya que Zeus no era muy original. Los
hombres dejan de ser tratados como iguales a los dioses, pues existe una
necesidad de ofrendas. Se separan de los dioses y en consecuencia se degradan,
es decir, pasan de un estado de comunidad a uno de disgregación que provoca la
instauración de una serie de rituales rechazados por los hombres de plata. Hesíodo manda un mensaje con respecto a la importancia de la comunidad como un
estado mejor al de uno de separación. Los miembros de esta raza de rango
inferior permanecen bajo tierra y se hacen llamar bienaventurados.
La
tercera será la estirpe de bronce, que presenta dos importantes diferencias en
comparación a las anteriores. Primero es Zeus quien de manera específica y
no los dioses quién los fabrica. Segundo, esta estirpe estará vinculada a un
diferente modo de surgir: Zeus fabrica a los hombres de bronce, pero es una
estirpe “nacida de los fresnos, terrible y vigorosa”. Siguiendo la “Teogonía”
y su patrón temporal esta seria la raza contemporánea al mito de Pandora.
Y
la pregunta entonces es, ¿por qué aparecen los fresnos aquí?, los fresnos están
asociados según la obra de Hesíodo a las ninfas Melias, que habían nacido de la
tierra cuando se derramó la sangre de Urano en el momento que fue castrado por
Crono. Esta estirpe entonces nacería de la brotadura de los fresnos, con un
punto de conexión con las ninfas Melias, hijas de la sangre y muy agresivas.
"Hilas
y las ninfas” obra de John William Waterhouse (1896), Machester City Art Gallery, Reino Unido
Esta raza será especialmente agresiva y belicosa, sólo buscando ahondar en
el arte de la guerra y caracterizados por terribles actos de soberbia. Tenían
el corazón de metal como sus armas y sus casas. Estos morirían víctimas de su
propia violencia, descendiendo al Hades sumidos en el anonimato.
Víctimas
de sus propias manos, marcharon a la vasta mansión del cruento Hades, en el
anonimato. (Trabajos y días)
Con
este trágico final, Zeus decide fabricar otra estirpe, la llamada por
Hesidodo la estirpe de los héroes. Poco nos habla de este grupo, más allá de
que en él se sitúan las grandes hazañas narradas por los poetas. Con un fin que
Hesiodo relata con sus palabras:
A
unos la guerra funesta y el temblé combate los aniquiló, bien al pie de Tebas
la de siete puertas, en el país cadmeo peleando por los rebaños de Edipo, o
bien después de conducirles a Troya en sus naves, sobre el inmenso abismo del
mar, a causa de Helena de hermosos cabellos (Trabajos y días).
Los
que no perecieron fueron llevados por Zeus a los confines del mundo donde
Cronos habita, allí los héroes gozan de los mismos privilegios que la primera
estirpe de oro, viviendo como dioses, ajenos al trabajo, la vez y la
enfermedad.
La
última y la más infame de las estirpes es la estirpe de hierro, gobernada por
las injusticias, el dolor y el sufrimiento. Compuesta por hombre de “voz
articulada” donde, por tanto, existe el “logos”, la palabra o el habla. Esta
raza se caracterizó porque aparece el trabajo en un clima de
injusticia, una vida dura y fatal, azotada por la enfermedad y la vejez.
Hesíodo afirma que su fin llegará “al nacer sean de blancas sienes” es
decir, cuando les llegue la vejez.
La
pregunta que surge es, ¿por qué sufren tantas calamidades?, ¿por qué Zeus
permite que esta estirpe tenga que aguantar en un mundo lleno de penurias hasta
llegar a un estado de vejez y rodeados de enfermedades? La respuesta está en el
mito de Prometeo que hemos ido esbozando. Este estado de penalidades es fruto
de la propia culpa de los hombres cuando es aceptada Pandora y abre la caja y con ella el mal.
El
padre no se parecerá a los hijos ni los hijos al padre; el anfitrión no
apreciará a su huésped ni el amigo a su amigo y no se querrá al hermano como
antes. Despreciarán a sus padres apenas se hagan viejos y les insultarán con
duras palabras, cruelmente, sin advertir la vigilancia de los dioses. Ningún
reconocimiento habrá para el que cumpla su palabra ni para el justo, ni el
honrado, sino que al malhechor y al hombre violento tendrán en más
consideración. La Justicia estará en la fuerza de las manos y no existirá
pudor; el malvado tratará de perjudicar al varón más virtuoso con retorcidos
discursos y además se valdrá del juramento. La envidia murmuradora, gustosa del
mal y repugnante, acompañará a todos los hombres miserables (Trabajos y días).
Hesíodo
desea evitar la destrucción absoluta del hombre y dispone que hacer para evitar la
completa destrucción. Así el autor dice que existen dos opciones para el
hombre: la primera sería seguir las indicaciones del poeta y evitar la
destrucción y la segunda abandonarse y dejar que, con el tiempo y el consciente
incumplimiento de las normas, los dioses cansados, huyan de los hombres y así
los abandonen. Señala, además, que el hombre sino cumple la justicia se
convertirá en una bestia.
Hay
tres conceptos que realmente entroncan el pensamiento griego y el mito: el
orden, el cosmos y la justicia. Tres ideas que provienen de los mitos y que
tendrán una importancia crucial para entender el paso de mito al logos. También
cabe señalar que hay concordancias históricas con este mito, pues no es casualidad
que la estirpe de bronce sea una estirpe belicosa, cuestión que nos lleva a pensar en la Edad
de Bronce, una vinculación cuanto menos interesante. Una idea que enseña que en cualquier relato
siempre hay una parte de verdad.
Bibliografía
que recomendamos:
- BERNABÉ Alberto, PÉREZ DE TUDELA Jorge (eds.), Mitos sobre el origen del hombre. Círculo de Bellas Artes, 2011.
- HESIODO, Teogonía, Trabajos y días, Escudo y Certamen. Alianza Editorial, 2013.

Muy recomendable, aunque con un punto de vista diferente, "El Mundo de Odiseo" de M.I. Finlay publicado en español en México Fondo de Cultura Económica.
ResponderEliminarGenial, le echaré un vistazo, gracias por la recomendación.
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