Asuntos conexos
De Alejandro Fernández Villanueva
Conectar
significa cooperar y compartir. La conectividad lleva detrás la palabra internet,
las redes sociales o incluso en el inicio de una relación con otra persona. Es
una palabra de la que se pueden deducir numerosos significados y que voy a
disponer como eje central de este escrito, para conectarla (nunca mejor dicho)
con esto que llamamos Historia.
La
Historia es mucho más que una serie de eventos y grandes personajes que
tuvieron su espacio en el pasado, es una materia que estudia las acciones
humanas distribuidas a lo largo y ancho de este planeta, otorgando al pasado de
un sentido, que, al analizarlo, se observa lo increíble de ver lo conectado que
está. Pues, no podemos olvidar que el pasado está concentrado en un espacio y
en un entorno determinado que, en muchas ocasiones, es concluyente para la
comprensión de un hecho histórico.
La
acción humana ha estado dominada siempre por deseos, aspiraciones de grandeza,
de superioridad, de curiosa pasión por el entorno o por la necesidad de aprender
lo inmenso del universo y la fragilidad de nuestra especie. Todo ser vivo, sin
embargo, se presenta seguido de dos primarios deseos: la necesidad de
alimentarse uno mismo y la necesidad de reproducir su especie. El ser humano
comparte estas necesidades primarias, pero se le suma la necesidad intensa y
casi obsesiva por adquirir. Esto se ha manifestado en dos formas, una es la
adquisición de un bienestar vital, donde se busca vivir con comodidades y la
otra es la adquisición de conocimientos e información. Esto provoca que
nuestros ancestros ya quisieran descubrir todos los misterios del planeta y de
otras especies, dando al ser humano la característica de explorar como una
necesidad de especie. Esta es una característica que nos diferencia en gran medida
con otros seres vivos.
Por
tanto, viajar y explorar son dos actos que parecen innatos, pero ¿queda
simplemente esto en un deseo individual por descubrir o parece que existe algo
más profundo? Estrabón en su obra “Geografía” decía lo siguiente:
Aquellos
que han tratado de circunnavegar el océano y luego han vuelto dicen que el viaje
más allá de los limites alcanzados fue impedido no por oposición o algún tipo
de restricción, sino por el desamparo y la soledad.
Esto
es quizá lo que en parte es el gran enemigo al que debemos enfrentarnos,
nosotros mismos. Pues el ser humano se encuentra en un conflicto constante por
entender su trascendencia y en consecuencia consigo mismo, con su soledad.
Los
primeros pobladores decidieron emigrar o bien por demografía, es decir, por el
aumento incontrolable de la comunidad superando al entorno o por cambio
climático. Hemos cruzado mares, luchado por sobrevivir los desiertos y caminado
por las largas estepas y hoy todo eso ha quedado en nada. Si atendemos a las
localizaciones geográficas, veremos que las sociedades humanas comienzan su
desarrollo en dos zonas de Eurasia: en la zona suroeste de Asia, conocida como
Próximo Oriente y el este de Asia donde hoy se encuentra China. Ambas regiones
engloban una diversidad geográfica brutal, pero en ambas, veremos que
existieron los primeros indicios de comunidades desarrolladas.
Por
un lado, conviene hablar del suroeste asiático, zona que abarca una geografía
interesante: la superficie está recorrida por dos conocidos e importantes ríos,
el Tigris y el Éufrates, que hacen fértiles las planicies de este territorio.
El conocido como Creciente Fértil o Mesopotamia (la tierra entre dos
ríos), atrajo a comunidades a asentarse en este territorio. Allí, tras la
última edad de hielo, la fauna y la flora se estabilizaron, aparecen ovejas,
cabras, trigo, cereales o el Bos Primigenius, ancestro de las vacas.
También piedras como la obsidiana, una piedra oscura de cristal volcánico que
sirvió de utensilio para los primeros pobladores. Fue distribuida como parte
del comercio en intercambio de regalos con otras comunidades.
Por
otro lado, tenemos el sureste asiático, otra de las cunas de la
civilización. La zona que abarca hoy China fue una zona rica, templada y
aislada gracias a las altas montañas del Tíbet, coronadas por el monte Everest
y fértiles gracias al río Yangtze al sur y el río Amarillo al norte.
La
transformación de cazador-recolector a una forma de vida basada en la
producción agrícola, fue un punto crucial para el desarrollo de la sociedad. Al
observar el mapa que tenemos a continuación vemos como ya en el 5.000 a.C. la
expansión de los cultivos y el desarrollo de la ganadería ya parece un elemento
expandido por gran parte del continente europeo.
Mapa
de la expansión del cultivo y la domesticación desde el Creciente Fértil hacia
el 5.000 a.C. en “Steppe, Desert, and Ocean: The Birth of Eurasia” de
Barry Cunliffe.
En
el valle del Nilo, el valle del Indo y Mesopotamia próximamente se convertirán
en los epicentros de la innovación y el poder, pero con historias diferentes.
Por Europa veremos una expansión agrícola que ya estaba asentada en el 5.000
a.C. dejando sólo Britania, Escandinavia e Irlanda ser incorporadas a lo largo
de los miles de años siguientes. Este fue un proceso que Cunliffe lo divide en
tres episodios separados: primero un periodo que abarca entre 11.000 a.C. y el
7.000 a.C. que implica a las comunidades marítimas en el este del Mediterráneo
y el Egeo. El segundo y tercer periodo se produce entre el 7.000 a.C. y el
5.000 a.C. donde el primero ve crecer la agricultura a lo largo y ancho del
Mediterráneo y parte del Atlántico, extendiéndose desde Grecia hasta Portugal,
el otro, implica la transmisión de las prácticas agrícolas por todo el centro
europeo, de nuevo empezando por Grecia y acabando por el noroeste de Francia y
las Islas del Canal. Sobre todo, el asentamiento será en las islas de Creta y
Chipre, donde ya empezará a existir culturas con dinámicas diferentes.
También
vemos los primeros indicios del cultivo de arroz y mijo en la zona de China al
este de Asia, como vemos en el mapa siguiente:
Mapa
de la expansión del cultivo de mijo y arroz en el este de Asia hacia el 3.000
a.C.-2.500 a.C. en “Steppe, Desert, and Ocean: The Birth of Eurasia” de
Barry Cunliffe.
En
todos estos casos, observamos como el origen de nuestras comunidades se
encuentran en un rasgo común, la necesidad de descubrir. Un elemento que, sin él, probablemente nuestro avance tecnológico hubiera sido mucho más lento y
costoso.
Remontándonos
al principio encontramos que siempre ha existido esa necesidad de conectar
culturas. La aparición de la rueda es una consecuencia de un instinto de buscar
una manera más rápida de transportar enseres. La aparición del ferrocarril es
también un deseo humano de querer buscar una manera rápida de ir de un sitio a
otro para de nuevo conectar pueblos y comunidades. Cuando Colón embarca en la
Pinta, la Niña y la Santa María hacia la India, buscaba conectar a través de
otros caminos. Facebook, Instagram y Twitter son ya un resultado impresionante
de la conectividad porque ahora ni una pandemia puede separar nuestras comunicaciones.
Y es que nuestra supervivencia ha dependido de eso también, de conectar.
También hay casos en la Historia que nos enseñan que hay que diferenciar entre
conectar culturas y esclavizar o colonizar a otras. Fuentes históricas enseñan
que la aparición de conflictos también es resultado de este instinto, pero
siempre desde un punto de vista que entronca la superioridad de unos sobre otros.
Por tanto, el haber compartido recursos y haber cooperado, ha hecho a nuestras
comunidades mejores, más eficientes y desarrolladas. Los historiadores nos
dedicamos a esto, a conectar, porque entendemos que, sin eso, no habría una
comprensión real de lo que el pasado nos transmite.
Bibliografía
que recomendamos:
- Barry CUNLIFFE, By Stepped, Dessert, and Ocean: The birth of Eurasia. Oxford, 2015.
- Víctor Manuel FERNÁNDEZ MARTÍNEZ. Prehistoria. Un largo camino de la humanidad. Madrid. Alianza Editorial, 2007.
- Mary W. HELMS, Craft and the Kingly Ideal: Art, Trade and Power. Austin,Tex., 1993.
- Mary W. HELMS, Ulysses’Sail. Princenton, 1988.


Buenas tardes:
ResponderEliminarConectar, un termino que jamás lo hubiera aplicado a la historia.
Me parece un termino moderno y muy actual, y no hay más que leer este interesante articulo para descubrir su importancia, su esencial importancia.
Y es que nuestra supervivencia ha dependido de eso también, de conectar.
"También hay casos en la Historia que nos enseñan que hay que diferenciar entre conectar culturas y esclavizar o colonizar a otras".
Interesante reflexión al respecto. Conectar adecuadamente, ha sido también el reto para la Humanidad, y que a lo largo de la historia, y en muchas ocasiones, no se ha conseguido, siendo sustituido por otro término el de "Adquirir", todo ello nos hace navegar, casi sin darnos cuenta... a esa terrible palabra "El Poder" sobre los otros.
Hoy, redes sociales, conectamos?: Si, aunque me hace reflexionar. Se hace adecuadamente?.... No lo sé....
Gracias. Muy interesante.
Muchas gracias por el comentario, un afectuoso saludo :)
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